jueves, 26 de febrero de 2015

Pegida y Kögida


Manifestación de Pegida del 25 de enero de 2015 en Dresde

Últimamente estará escuchando mucho hablar de Pegida. ¿Qué son? ¿Qué aparentan ser?  ¿qué son en realidad? ¿Son tan buenos como ellos pretenden aparentar o esconden algo más extremo detrás? Es difícil muchas veces tratar de averiguar el pensamiento de una persona, tanto político como ideológico, mucho más lo es el de tratar de saber el de las miles de personas que conforman esta formación antiislamista.

Pegida son las siglas de Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes. Es decir, que en principio solo se oponen contra la influencia religiosa del Islam en Europa, pero ¿hasta qué punto? ¿Hasta prohibir la construcción de mezquitas? ¿O tan solo se oponen a la "policía" salafista que trata de vigilar que los musulmanes de Alemania cumplen con la ley islámica?

Pegida se formó hace muy poco. El 20 de octubre de 2014 y dio la casualidad de que apenas unos días más tarde hubo una manifestación xenófoba ajena a la formación en Colonia formada entre 1500 a 2000 personas. La protesta tomó pronto un cariz bastante violento. Según el diario Der Spiegel algunos extremistas increparon a todo aquel que pareciera extranjero, lanzaron de todo a la policía entre otras barbaridades. Por su parte, Pegida se empezaría a manifestar en Sajonia y más tarde, estas manifestaciones se extenderían a otras ciudades, entre ellas Colonia, donde se manifestaron el pasado 5 de enero en lo que se llamó Kögida. Se ordenó apagar las luces del Dom para mostrar la indignación de la administración de la ciudad y los coloneses ante tal evento.

Aún así, los de la primera manifetación eran neonazis encubiertos, cuando Pegida se dio a conocer más, la novedad estaba en que esta organización estaba formada por "gente de la calle" como ellos afirmaban. Se esconden de nuevo muchos interrogantes tras todo esto. ¿Son racistas como muchos afirman o simplemente están preocupados por los excesos del salafismo?

En política, como en las relaciones sociales y entre culturas y religiones, y por qué no, también en la vida misma el equilibrio de fuerzas siempre es muy importante. Que salgan impunes los salafistas y que no haya reacción del gobierno ni de la sociedad tampoco sería bueno, que Pegida surja y equilibre la balanza es algo, a mi modo de ver, positivo, y por otra parte que buena parte de la sociedad alemana se manifieste contra Pegida sirve de contrapeso contra la xenofobia encubierta que la organización pueda tener. Es un tema complicado lo de esta organización. Cada opinión sobre ella, sea a favor o en contra, hay que cogerla con pinzas.

Aún así hay cosas que hacen que huela a gato a encerrado en todo esto:


  • La organización surgió en Dresde, capital de Sajonia, Estado en el cual hay muy pocos extranjeros y muchos menos refugiados de religión musulmana. 
  • Lutz Bachmann, uno de sus dirigentes, fue pillado con una vieja foto que imitaba a Hitler. él mismo se defendió diciendo que lo hizo como una sátira por la publicación de la novela 'Ha vuelto'. Tuvo que dimitir. 
  • Algunas declaraciones que hacen algunos miembros, no ya contra el salafismo o contra musulmanes que quieran imponer su credo en Europa o Alemania si no contra cualquier extranjero por cobrar ayudas del Estado. En el siguiente video lo expresan muy bien.





A continuación le expongo algunas preguntas del entrevistador del programa Panorama y algunas respuestas y comentarios de algunas personas del vídeo traducidas al castellano. Juzgue usted mismo.


min: 1:10 del vídeo - Entrevistador: ¿Qué piensa usted a qué se debe lo de hoy? 


"Bueno ¿que quiere que le diga? ¿Que estoy en contra de los extranjeros? ¿que vienen muchos? Esta es mi razón, por la cual estoy aquí y ellos consiguen una mansalva de dinero. Estoy jubilado, y me dan poco dinero por la jubilación, sigo trabajando y apenas me llega para final de mes".
                                                 
___________


min. 1:26 - Entrevistador: Bueno os llamáis europeos patriotas contra la islamización de occidente. ¿Qué significa esto para usted?

"Bueno, yo tampoco quiero que el Islam se establezca aquí como religión oficial. Cada uno debe tener y vivir su religión, pero no convertirse en una religión oficial.

Entrevistador: Pero si solo hay un 0.2% de musulmanes en Sajonia.


"Aah, me da igual cuantos sean, pero ese 0.2 es ya demasiado".


___________


min. 1:52 - "Por eso yo lo veo igual que Pegida, que solo se traigan aquí a asiliados, los que tengan persecución política. Todos los demás quizá deberían... dejar el país. ¡Oh dios! ¿está permitido decir algo así?

"Claro, que está permitido decir algo así. Eso es exactamente así. Uno debe cuidar de que no se permita todo".

___________



min. 2:45 - "A mí por supuesto lo que me molesta y es algo que lamentablemente he visto, es que muchos vienen simplemente de vacaciones aquí a nuestra costa. U otros que en invierno vuelven con sus familias porque allí se está más calentito y en verano vuelven para continuar con sus vidas a costa de nuestro dinero. Y esto es lo que me molesta".


___________



min. 3:06 Entrevistador: ¿De qué tienen miedo? 

"De miedo no va el asunto. Pero yo veo por la calle cuando salgo fuera, a muchos turcos. Quiero decir... me llevo bien con muchos de ellos claro, pero cada vez son más y uno piensa: Somos todavía alemanes en Alemania?".

Entrevistador ¿Pero es un problema que haya muchos turcos en la calle?

"Bueno, uno ve por los medios lo que pasa en Siria, que es lo que me preocupa. Y uno tiene que tener cuidado por si  Alemania esté igual pronto".


Entrevistador: ¿Pero qué tiene qué ver los turcos con Siria?

"Los turcos no, pero yo opino que debemos procurar de que Alemania siga siendo Alemania".


___________


Alternative für Deutschland, aquel partido político euroescéptico que quería sacar al Euro de los países del sur de Europa para que pudieran salir de la crisis sin los dictados de Bruselas, apoya a este movimiento. Aunque se ha mostrado en contra de todo lo que pudiera considerarse "nazi" de este movimiento, amenazando que dejarían de apoyarlo, como demostraron con la foto de Lutz Bachmann, no deja de inquietarme la idea de que apoyan a este movimiento.

Yo mismo me siento inquieto ante la posición de este partido con respecto a este movimiento que creo que les perjudica a su imagen más de los que les ayuda. Además de que hacen algo más merecidas las críticas de extremistas de derechas que yo antes me tomaba como un ataque pueril de los medios en defensa de los votos de los partidos tradicionales. Ahora, sinceramente, ya no sé que pensar.

De todos modos me parece comprensible el hartazgo de algunos alemanes con ciertos individuos, que dan la casualidad de que son extranjeros, pero que alemanes también los hay seguro, que se aprovechan de las ayudas estatales. Pero como digo, vagos aprovechados hay en todos sitios, sean alemanes o de cualquier parte del mundo.

Por otro lado veo con buenos ojos que haya una acción y otra reacción en este asunto. Es decir, que haya gente normal, de calle, es decir ningún neonazi, mostrando su malestar por el comportamiento de algunos aprovechados no alemanes, hace que a Merkel le suene la voz de alarma y haga algo para que se limite tal situación. Y por otro lado, que haya mucha gente en contra del movimiento hará que este no se crezca y se desfase en sus peticiones. Por el tema de la religión más de lo mismo, los salafistas que actúan en Alemania, no deberían hacer lo que hacen, me parece justo que algunos reaccionen contra ello, por otro lado que no dejen llegar más inmigrante musulmanes por temor a que el Islam se convierta en religión oficial o que Alemania deje de ser Alemania, simplemente: Sin comentarios.

En definitiva, este es un tema complicado, en el que unos ni otros tienen la razón al 100%. Uno puede comprender algún miedo en cuanto a la actitud de algunos musulmanes, que no son ni muchos la mayoría, pero algunos de los comentarios vertidos por los manifestantes en Panorama dejaban entrever su xenofobia y su fuerte conservadurismo, en mi opinión, casi sin ninguna duda.

lunes, 19 de enero de 2015

Un billete de ida a Alemania. Capítulo 6


6



Estábamos ya casi a punto de irnos. Tenía ya todo preparado para irme a Alemania, una maleta para facturar y una pequeña de mano. Mi avión salía a las 20:15 y habíamos acordado que me acompañaba toda la familia a Madrid. Conduciría mi padre y se vendría mama y Ángel conmigo. Habíamos acordado irnos poco después de comer. Yo me encontraba en mi cuarto tratando de echar un último vistazo a cualquier cosa que pudiera necesitar en Alemania. Reparé en el portaretrato que tenía en unos baldes de mi estantería que contenía una foto de Irene. La miré con tristeza, tras esto me dirigí a la cama y me dejé caer algo desalentado por la pesadumbre que aún sentía desde el sábado, cayendo tumbado boca arriba. Saqué el móvil de mi bolsillo que aunque lo tenía en vibración, sabía que no había recibido ningún mensaje pero no pude evitar mirar el whatsapp. Y en efecto, ningún mensaje. Me metí de todas formas en nuestra conversación. Dejé caer mi mano sobre mi cama sosteniendo el móvil con ella. 

No había dado señales de vida desde el sábado y me parecía increíble que me fuera ir a Alemania y no supiera si hemos roto, si seguimos juntos o qué pasaba. Mis sentimientos no habían parado de cambiar durante estos últimos días. Desde sentirme tranquilo y pensar que me hablaría antes de irme a pensar que me estaba castigando para que la valorara más antes de irme a Alemania y que no me fuera con otra una vez allí o sentirme destrozado y pensar que se había acabado lo nuestro. Ya solo quedaba menos de una hora para irnos y no podía sentirme peor. No parece que fuera a decir nada. Ni si quiera a despedirse de mí. Pensé que si me estaba castigando se estaba pasando bastante. Ya era de por sí duro tener que irme y despedirme de mi familia, dejar a Aquiles aquí, a ella y toda mi vida para emigrar a un país que se me presentaba cargado de miedos e incertidumbres. Necesitaba su apoyo más que nunca y a cambio estaba recibiendo este castigo.

No hacía mal día para las fechas que estábamos. Habíamos decidido que mi padre nos llevaría hasta Madrid en su coche y que todos en familia vendrían para despedirse, incluido mi hermano pequeño Marcos. Irene también se supone que tendría que venir, pero desde lo del sábado...

Salí de la habitación y antes de cerrar la puerta la miré por última vez, como si no la fuera a ver más. Ahora era consciente de que dejaba la casa y a saber cuando iba a poder volver alguna vez. Mientras iba por el pasillo me pasaba lo mismo con el resto de las habitaciones. Bajé las escaleras y en el portal no vi mis maletas. Seguro que mi padre ya las estaba subiendo al coche.

¡Pablo! ─me llamó mi madre desde la calle. 
¿Qué?  ─contesté. 

Mi madre no dijo nada más, pero fui a donde se encontraba. Me encontré a mi hermano ya subido en el coche. Luego miré a mis padres que estaba subiendo las maletas y luego miré a mi madre que estaba subida a la acera. Le hice un gesto en la cabeza. Y ella me devolvió el gesto mirando hacia el fondo de la calle. Se acercaba una chica. Era Irene. En aquel instante me dió un vuelco el corazón. Ya cuando había perdido las esperanzas ahí estaba ella. No sé si vendría a despedirse y al final se quedaría aquí o si al final se vendría con nosotros como planeamos. Tampoco sabía si me había perdonado o no pero ahí estaba, viniendo a casa. Mientras se acercaba no podía dejar de mirarla esbozando una sonrisa. Ella mientras andaba entretenida con el móvil hasta que ya estaba a pocos metros de nosotros alzó la vista y nos saludó. Tras esto me miró a mí.

¡Hola! ─dijo saludándome. 

Le saludé y nos miramos a los ojos unos segundos, como sin saber qué decirnos. Mi madre nos miraba en silencio, mi hermano jugaba con el móvil en el teléfono y mi padre estaba dentro de casa en ese momento. Me decidí a hablar. 


¿Vienes al final con nosotros?
─Sí. ─me contestó tímidamente. 

Mi padre salió de casa y miró sorprendido a Irene. 

¿Vienes al final con nosotros? ─preguntó sorprendido de verla allí. 
─Sí sí Carlos. Al final me uno.─dijo afirmando con la cabeza y sonriéndole.
Venga pues ¡vámonos! exclamó mi padre─ Pablo ¿se te olvida algo? 
─No, ya lo he comprobado todo. 
¿Seguro? ¿No te olvidas nada?
─No, no. Seguro.

Cerró al maletero y se subió al volante. El resto nos subimos también a su coche. Mi madre delante, mi hermano, Irene y yo detrás. Irene la dejé que se sentara en medio entre mi hermano y yo. Nos pusimos el cinturón y nos pusimos en marcha. Nos esperaba un viaje de una hora y media hasta el aeropuerto de Madrid. 


Cuando estábamos en la carretera ya casi saliendo del pueblo mi madre giró la cabeza hacia Irene.

─Me alegro de que al final te hayas decidido a venir con nosotros. ─dijo mi madre. 

Irene le sonrió. Yo la miré y pensé en un momento en cogerle de la mano. Quizá estaba todavía enfadada. La miré a los ojos. Ella tardó un momento en percatarse. Volvió la vista hacia mí y me miro algo seria, pero sin atisbo de enfado. Arrimé mi mano izquierda a su mano derecha. Buscándola mientras la seguía mirando a los ojos, tocándola y dejó que la estrechara con la mía, tras lo cual me sonrió tímidamente. Yo le acariciaba su mano con mi pulgar y me sentía aliviado. Me vibraba el móvil, no paraban de llegarme mensajes del grupo con mensajes de ánimo de mis amigos. Sabían que por estas horas ya estaba dejando el pueblo, aunque no contestara sabían que lo leería cuando pudiera. Mi hermano mientras iba escuchando música con los cascos puestos. No parecía mostrar nunca como se sentía pero aunque parecía algo impasible se le notaba que no le alegraba que me marchara. Miraba con ojos tristes las vi
ñas peladas por el frío y con sus pámpanas marrones y negras; y el manto que formaban sobre la tierra. Miré yo también por mi lado.

Estábamos todos en silencio, como si esto supusiera un luto por mi partida. Oí a mi madre suspirar. Vi a mi padre como la miraba y luego ponía la vista hacia la carretera pero parecía pensativo. A lo mejor ahora que me iba se daban cuenta. Es como si pensaran "que de verdad se nos va". Yo también lo sentí. Había planeado esto durante muchos meses, la posibilidad de irme, el haber dejado mi beca en Madrid y por fin dar el paso para decidir irme, pero esta vez era quizá la primera en que verdad sentía lo que suponía de verdad. Ya no iba a levantarme en Madrid o en el pueblo un día y poder quedar el fin de semana con estos o con Irene, u oír a mi madre, mi padre o mi hermano, o comer con ellos sobre la mesa. Cuando saliera a la calle no iba a oír español, sino alemán, tendría que comprar en alemán y hacer todo en ese idioma. Era otro mundo. Toda esa oscuridad que se me presentaba al ir al mundo dónde me dirigía me atemorizaba un poco. Irene ya no iba a estar ahí, a mi lado. Dirigí otra vez mi vista hacia la ventana y me estremecí un poco al pensarlo, al ser tan consciente al menos ahora más que nunca. Giré mi cabeza hacia Irene, miraba hacia al infinito, con ojos tristes. Con mi brazo izquierdo la acerqué hacia mí e hice que apoyara mi cabeza en mi hombro. Le di un beso en su cabeza y empecé a acariciarla. No sé si seré capaz de soportar el estar allí sin ella.


Durante el viaje se interrumpió varias veces el silencio para conversar. Mi hermano iba muy callado. Entre Irene y yo parecía que volvía todo a la normalidad, del titubeo y timidez del principio de haberme dejado de hablar, arrancaba a hablar como si nada hubiera pasado. Hablamos sobre irme a visitar a Alemania, que cuanto antes irían, Irene también me lo dijo. Iba cambiando el paisaje, a los lados de la carretera las viñas y las olivas hacían paso a edificios solitarios de empresas, naves industriales y parajes sin cultivar, lo que indicaba que no estábamos acercando ya a la Comunidad de Madrid. 

No tardamos en llegar a la división y ver el letrero que anunciaba la salida de Castilla-La Mancha y la entrada en la comunidad de Madrid para luego volver a salir de la comunidad de Madrid otra vez y volver a Castilla-La Mancha y volver a entrar definitivamente a la Comunidad de Madrid, ya que a la carretera qué solemos usar casi siempre para ir a Madrid llega a Aranjuez, luego pasa por Seseña que forma parte de Toledo y vuelve a entrar a Madrid por Ciempozuelos. Los había visto tantas veces. Una vez me pregunté a mí mismo de pequeño por qué la Comunidad de Madrid tenía aquel pitorro que partía la provincia de Toledo. Resulta que ese pitorro sigue al río Tajo hasta la mismísima ciudad de Toledo. Básicamente se quedaron con todos los municipios que bañaba el Tajo hasta la capital de Castilla-La Mancha. ¿Cómo tuvieron tanta cara en la transición de crear una comunidad de la nada para Madrid y quitarnos medio Tajo por el camino? Mis pensamientos se perdieron a partir de ahí en otros mil que se fueron encadenando unos a otros. La transición me llevó a pensar en el sistema electoral que se cuajó entonces como responsable del bipartidismo. Esto me llevó a pensar en la corrupción de los dos grandes partidos, la crisis y a mi situación de verme empujado a emigrar. Sentí por un momento rabia e impotencia, Pero no merecía la pena hacerse la víctima y maldecir al destino. A nuestros abuelos les tocó luchar en una guerra, a nuestros padres soportar las posguerra y a nosotros solo nos ha tocado bonanza económica y opulencia. Pues bien, ahora nos toca luchar por salir de esta crisis, En tiempos difíciles es cuando uno saca lo mejor de sí.

Llegamos a Madrid por Villaverde y mi padre cogió la M-40 en dirección a Barajas. Cuando estábamos ya casi llegando se veían los aviones aterrizar y despegar desde muy cerca. Se veían tan grandes que casi se podían coger con las manos. Era algo que había visto ya varias veces porque ya había tenido que ir al aeropuerto en varias ocasiones e incluso había cogido vuelos para estar en Irlanda e Inglaterra para aprender inglés y con Irene una vez estuvimos en Venecia hace un año. Pero mi hermano pequeño era muy pequeño la última vez que fue a Barajas y no se debe de acordar. Me fijé en él y estaba jugando con el móvil.

─Pedro. Pedro. ─le llamé. 

Él tardó unos segundos en dejar el móvil y prestarme atención. Cuando lo hizo levantó la cabeza para saber qué es lo que quería. 


─Mira los aviones. ─le dije señalándole con el índice al cielo a través de su ventana.

Miró y se quedó en silencio mirándolos estupefacto. Mi hermano Pedro tenía 12 a
ños y desde los 10 años se volvió muy callado. Era rebelde y se hacía de rogar, pero lo poco que hablaba era para decir algo inteligente. Era muy introvertido y uraño cuando antes era muy jovial, alegre y no paraba de dar guerra en casa, siempre queriendo jugar conmigo. Nadie comentaba esto en casa, pero todos sabíamos que Pedro había cambiado por la muerte de nuestro tío hace dos años. Para Pedro él era un segundo padre. Se llamaba José Luis y era el hermano de mi padre, a mi padre le conmocionó tanto que estuvo sin hablar dos meses y nadie nos habíamos dado cuenta que Pedro le pasó lo mismo, en realidad nos dejó a todos destrozados, pero fue a mi hermano al que más le afectó sin duda. Mis padres lo llevaron al médico, al psicólogo y a un montón de especialistas más para tratar de saber qué le pasaba. Yo les decía siempre lo mismo. "Está triste y ya está. Eso es lo que le pasa". Es algo que nunca me ha dejado de preocupar de él, pero desde que murió nuestro tío me trata como si no existiera, me habla lo mínimo, a mí a mis padres, como si nosotros tuviéramos la culpa. La única que consigue sacarle una sonrisa a veces es Irene. Ella me suele decir que ya se le pasará, que está en una edad muy difícil.

Logramos llegar por fin al aeropuerto, aparcar, sacar las maletas y ponernos de camino a la terminal 2. Como siempre contrastaba el ajetreo de Madrid con la tranquilidad de la Mancha y más en el aeropuerto. Sonaba un pitido, taxis saliendo, coches pasando, peatones arremolinándose frente a los pasos de cebra para tratar de cruzar al otro lado. Lo primero que uno hace al entrar al aeropuerto es mirar las televisiones aquellas que están tan alto tratando de buscar Lufthansa o Dússeldorf o algo así. Cuando lo encontramos, tratamos de buscar el acceso a la puerta de embarque, pero mi padre nos recordó que tendría que facturar la maleta. La otra era de mano y me la llevaría conmigo. Nos llevó un tiempo en ese laberinto de pasillos anchos y lleno de personas yendo de un lado a otro facturar la maleta y luego encontrar el puesto de control que debía pasar para llegar hasta allí. Nos quedaba aún una hora y media para la hora de embarque así que decidimos que media hora antes de la hora de entrada cruzara el control e Irene y mi familia se irían ya. Estuvimos hablando, ahora más que lo que habíamos hablado en el coche, con más presura, como si se hubieran dado cuenta ahora que dentro de un rato ya no lo iban a poder hacer en persona. Que tenga cuidado, que les llamara al llegar, que si me esperaban mis compa
ñeros de piso en el aeropuerto de allí. Les dijo que uno de ellos sí me esperaría en la estación de trenes de Colonia, pero que hasta Düsseldorf le dije yo que no, aunque se ofreció, pero no podía aceptar tanta amabilidad. En un momento que mi madre e Irene se pusieron a hablar entre ellas le dije a mi padre que si me podrían dejar 20 minutos a solas con ella. Cosa que entendió y en cuanto vio oportuno interrumpió a mi madre y le hizo un gesto con la cabeza para que nos dejaran a solas. Mi madre no alcanzó a entender al principio pero no tardó en darse cuenta en lo que mi padre quería decir. Pedro caminaba al lado de las cristaleras y mirando a los extranjeros que hablaban en inglés o en otros idiomas fasciinado. Mi padre le llamó y corrió a donde se encontraban mis padres que se fueron alejando.

Allí estábamos ella y yo. En silencio. Nos mirábamos, nos costaba hablar. Le pedí finalmente que se sentará en unos asientos de metal que había cerca. Acerqué mi maleta de mano a mi lado al sentarme para tenerla cerca.
¿Por qué me has hecho esto? ─comencé a decir. 
¿El qué? ─me dijo. 
─No hablarme. ─comenté. Me esperé unos segundos para esperar alguna respuesta que no vino, así que continué hablando. ─Perdón por lo del sábado. Tenías razón─. Honestamente no me pareció que fuera para tanto, aunque algo de culpa sí tuve, pero tenía que dar mi brazo a torcer. 
─Pablo. ¿Tú sabes lo nerviosa que estoy de qué te vayas? ¿Eres consciente? Eso qué hiciste no es nada, peso para mí significa mucho. Dice mucho. Sí te dejaste sobar por esa en una fiesta en la que estuve yo qué harás cuándo estés en Alemania.

Tenía razón, como siempre. La verdad es que Irene, al contrario que otras muchas, ella era bastante racional, bueno algunas veces me resultaba imposible de comprender, pero siempre que hablábamos podía llegar a ponerme en su lugar y entender su postura, cosa que con otras chicas con las que he estado antes, no podría decir lo mismo.

Asentí con la cabeza varias veces y la miré fijamente a los ojos. Tras esto le agarré de la mano y le pedí perdón de nuevo y que sabía de sobre que podía confiar en mí. Me apretó la mano con fuerza.


─Lo sé. ─dijo. Después soltó un suspiró. ─Tengo miedo de perderte. 
─Y yo a ti. ─le contesté. ─Tú no tienes que preocuparte de eso.

Entonces me alcé de hombros y levanté las manos hacia arriba cómo queriendo decir ¿entonces? Pero sin llegar a decirlo. Entonces lo comprendió y me abrazó. Estuvimos abrazados un poco hasta que dejé de abrazarla y agarré sus manos con las mías.
─Si los dos confiamos el uno del otro no tenemos por qué tener miedo. ─Afirmé. 

Me asintió. Alcé la vista hacia donde estaban mis padres y mi hermano. Ella miró hacia atrás para ver a qué estaba mirando. 


─¿Qué? ¿Vamos? ─Le pregunté. ─Sí ─respondió. 

Cogidos de la mano fuimos hasta dónde se encontraba mi familia. Nos vieron llegar. Mis padres esbozaban una sonrisa y mi hermano estaba serio, como solía estar siempre él, pero parecía sentirse aliviado de que todo estuviera bien entre nosotros. Él quería mucho a Irene y le aterraba cada vez que nos enfadáramos. Siempre temía que termináramos cortando.


Iba oscureciendo y se iba acercando también la hora de separarme de los míos. Tenía que ponerme a la cola en el puesto de control para poder buscar con tiempo la puerta de embarque. Llegó la hora de las despedidas. Lo típico, abrazos, lágrimas contenidas, mi madre aguantaba pero estaba seguro de que cuando me fuera rompería a llorar, Irene también. Nos abrazamos. Fui abrazando a todos uno por uno, con fuerza.  


─Cuídate. ─le dije a Pedro. ─Cuídate tú también. ─contestó. ─Llámanos en cuanto llegues. ─me dijo mi madre. ─Ten cuidado. 

Asentí con la cabeza. Todos trataban de decirme algo que me sirviera de ayuda. Aunque ellos mismos sabían que ya lo sabía o que no ayudaba era su forma de demostrar que les importaba.─Ven a visitarme pronto. ─le dije a Irene. 
─Lo haré. ─afirmó.

Me dirigí arrastrando la maleta de mano sobre sus ruedas hasta el punto de control, cuando llegué a la cola miré una vez más hacia atrás. Cogí una de los recipientes de plástico que te dejan y deposité todos los objetos metálicos, cinturón, las llaves de casa que las llevaba conmigo aún en el bolsillo y el móvil. Saqué también el portátil de la maleta de mano y lo deposité en otro recipiente con su mochila incluida. Los productos de higiene iban en la maleta grande para evitar que sacar más cosas y el portátil para evitar que se rompiera decidí llevarlo en la maleta pequeña para luego llevarlo. Pasé el detector de metales pitándome. Me tuvieron que realizar un cacheo para comprobar si llevara un arma. Tuvo que ser algún metal de mis pantalones vaqueras lo que ocasionó el pito. Tras el susto salí y recogí mis cosas. El portátil lo llevaría en su mochila en el hombro para que no fuera en la maleta. Miré una vez atrás y despedí a los míos haciendo un gesto con la mano. Los miré por última vez con una sonrisa como nostálgica, como si ya los estuviera echando de menos y nos acabábamos de despedir. Me giré y seguí hacía delante hasta que me perdieron de vista.

Me adentré por los pasillos tratando de buscar la puerta de embarque de mi avión. Encontré la sala de la puerta de embarque. Busqué un sitio para sentarme y saqué el móvil. Había puesto el móvil a propósito en silencio. Miré el whatsapp y tenía un montón de mensajes de mucha gente. Irene me había escrito también. 


─Te voy a echar mucho de menoss tqmmmmmmmmmm!

Siempre alargaba todo lo que podía la m para decirme lo mucho que me quería y a
ñadía un par de emoticonos con corazones. Si me soltaba un tqm a secas es que algo pasaba. 

─Y yo a ti tb. ─Le contesté. 

Abrí los demás mensajes. Eran de despedida y me mandaba ánimos y suerte para mi aventura. Por último miré el grupo. Había más de doscientos mensajes. Con imágenes y tonterías que solían poner mis amigos. En los primeros mensajes eran de ánimo, luego empezaron a meter memes e imágenes sobre Alemania que me harían reír a carcajadas si hubiera podido leerlos a solas, pero en la sala había esperando gente para coger mi mismo avión, así que no pude nada más que contenerme. Me volví a meter el móvil en el bolsillo y esperé a que abrieran la puerta para poder desembarcar. Ya estaba hecho. Estaba a punto de comenzar mi nueva vida. 



< Capítulo anterior 
   Siguiente capítulo >

martes, 9 de diciembre de 2014

La Moncloa y el Reichstag


Moncloa y Reichstag; dos símbolos de poder que representan a las democracias de dos países europeos muy diferentes entre sí: España y Alemania. Moncloa es la residencia habitual del presidente del gobierno del Estado español, mientras que el Reichstag es la cámara baja de la República Federal Alemana.

El homólogo a la Moncloa sería el palacio de Bellevue en Berlín que sería la residencia oficial del canciller alemán, pero Angela Merkel antes de que ganara las elecciones dijo que no abandonaría su residencia habitual y dicho y hecho. Por tanto para el título he optado por los dos símbolos de poder más identificativos de los dos países.

Ambos Estados tienen dos democracias altamente bipartidistas, aunque la española con la ley D'hont lo es aún más, por lo que el sistema electoral es más justo en Alemania. Esto provoca que el partido más votado en España tenga más facilidad de alcanzar la mayoría absoluta mientras que en Alemania tengan que pactar casi siempre para formar gobierno, algo que beneficia sin duda la democracia porque un partido con mayoría absoluta ya se sabe los destrozos que puede llegar a montar.

Política viene de polis, ciudad en griego y en un principio se refería a los asuntos y problemas que plantea la conviviencia de los ciudadanos de las poleis. Actualmente se entiende que ésta debería resolver los problemas de una unidad poblacional, llamémosla Estado, región o ciudad.

En política habitualmente tendemos a polarizar los problemas de un país desde una perspectiva de izquierdas (en principio a favor del obrero) y desde una perspectiva de derechas (en principio en favor del patrón). Todo relacionado con el mundo laboral, que es importante sí, pero existen más aspectos a tener en cuenta. De este modo la izquierda tradicionalmente, a parte de los derechos de los obreros. ha acogido ideas liberales en cuanto a lo social e intervencionistas en cuanto a lo económico, mientras que la derecha ha acogido en su ser el conservadurismo en lo social y el liberalismo en lo económico. Curioso es el que caso de EE.UU. que el partido demócrata, presumiblemente de "izquierdas" sea también liberal en lo económico y que el partido republicano sea ultraconservador en lo social y en el plano económico intervencionista. En Estados Unidos es dónde izquierda y derecha se difuminan más y no queda tan claro como en Europa.

Visto así parece que las relaciones laborales son el centro de los problemas de un país cuando no es verdad. En mi opinión las leyes que las regulan deberían mantener un equilibrio entre trabajador y patrón. Si el trabajador sale demasiado beneficiado redunda en detrimentro del patrón y a la larga también del propio obrero ya que la empresa se puede ver perjudicada si los obreros se aprovechan de la situación. Y del mismo modo al revés, si el obrero sale perjudicado sale beneficiado el patrón a corto plazo pero a largo plazo salen las empresas perjudicadas porque al fin y al cabo un obrero satisfecho hará su trabajo mejor, y un obrero mejor pagado tendrá más poder adquisitivo para adquirir sus productos.

Durante décadas hemos tenido la maldita manía de demonizar a los patrones y santificar a los obreros. Pues no es así. Tanto en un lado como otro hay buenas personas y malas. El obrero al fin y al cabo es el que llama a la puerta del patrón, este le ofrece empleo y un sueldo, a él y a tantos otros y en su día (si es que no heredó el negocio) tuvo que arriesgar su dinero para poner su empresa en marcha. Y del mismo modo el empresario necesita a los trabajadores porque sin ellos no sería nada, él solo no podría llevar adelante todo ese proyecto que un día ideó. Así que basta por favor de crucificar a tanto empresario y santificar a cada obrero. Todos sabemos que hay empresarios malos, que cierran sin que les importe las familias sus empresas siendo que tienen beneficios, pero también están los obreros que están de baja siempre a propósito (sobre todo en Alemania), aquel que llamaba con el teléfono de la empresa para hacer llamadas privadas continuamente, el que escurre siempre el bulto y le endosa el marrón a los demás o el que solo quiere trepar. Las ratas no distinguen de clases sociales, te las puedes encontrar siendo obreras o patronas, nobles o lacayos, duques o sirvientes. Eso ha sido así desde siempre.

Y lo siguiente a tener en cuenta es que los problemas de un país, región o ciudad no se limitan a las malditas relaciones laborales. Hay un montón de problemas más que no tienen absolutamente nada que ver con el maldito interés del proletariado ni con el dichoso interés de la patronal. Ni la perspectiva con la de hacer política se puede limitar solo a progresista y conservador siempre. Dependerá del caso: conservar o no las corridas de toros, el aborto, investigar con células madre, etc. Cada gobierno deberá decidir si prohibir o permitir alguna de estas cosas o permitir hasta cierto límite o incluso fijar estos límites. En definitiva, la política es más complicada que una maldita linea que va de izquierda a derecha y en la que uno pueda situar mentalmente dónde situar a cada partido. Los hay que sugieren que la política es un eje vertical y horizontal tal que así:





A esto se le llama espectro político. Y tal vez este fuera más correcto si fuera una esfera donde se pudieran situar, cual globo terráqueo, las diferentes ideologías y poder contemplar a su vez como los extremos se tocan. Pero como definir es limitar hay cada vez más personas que se declaran transversales.

José Ortega i Gasset dijo una vez:

«Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral». 

Y no le faltaba razón al hombre. Póngase usted en la siguiente situación: Imagínese que puede ver a nuestros antepasados antes del neólitico. Una tribu de unas veinte personas tratando de sobrevivir acabando la edad de hielo,  cada decisión que tome la tribu determinará su superviviencia o su extinción. Ahora imagínese que el patriarca intenta tomar decisiones desde un punto de vista de izquierdas o de derechas. Absurdo ¿verdad? Pues ahora imagínese a su alcalde eligiendo dónde situar un parque desde una perspectiva de izquierdas y derechas, o un presidente de comunidad autónoma decidiendo a qué pueblo financiar según qué proyectos (a los de su color claro está) o a su presidente de gobierno decidiendo sobre si hacer un trasvase Tajo-Segura o poner dasalinizadoras para Murcia con una de esas perspectivas. Absurdo también ¿verdad? Y ahora imagine que un gobierno de izquierdas favorece en demasía a los obreros para que estos se puedan tocar los huevos en el trabajo impunemente y a uno de derechas favoreciendo al patrón para que pueda despedir a su antojo. Absurdo también ¿verdad? ¿Es que hemos perdido el término medio? ¿Dónde está Aristóteles aquí?

El transversalimo se basa en que hay que mandar al espectro político básicamente a la mierda. De igual modo que los árboles no nos dejan ver el bosque, la ideología muchas veces no nos deja ver la solución a los problemas de un país. Estos se deben solucionar desde una perspectiva racional y viendo cada caso de forma independiente sin dejarse influenciar por perspectivas ideológicas contaminantes. Es decir lo que solemos llamar izquierda, centro y derecha no existe; es simplemente quererle poner puertas al campo. Cada individuo, cada gobernante tendrá sus ideas de cómo solventar un problema o acometer una serie de políticas en cuanto a cualquier asunto dependiendo de cada uno. Lo más racional es buscar el justo medio en todo, a la ciencia si se le deja que avance sin control por progresismo es un problema, si deja que la Iglesia influya en el gobierno para que la ciencia no avance también es un problema, como hemos dicho antes, beneficiar o perjudicar al obrero o al patrón en demasía pasa factura y beneficiar y perjudicar una serie de cosas en detrimento de otras en cualquier aspecto por mirar desde una óptica u otra también pasa factura. De todos modo el transversalismo parece un método racional bastante sensato aún así esto no quita que un partido transveral no pueda tener trasfondo una ideología ultraconservadora, ultraliberal o incluso autoritarista.

Ejemplos de ideologías transversales son el fascismo y el anarquismo:

El fascismo siempre se le ha encasillado en la extrema derecha pero en realidad así mismo se llamaban la Tercera Posición, alegando que no eran ni derecha ni izquierda y la verdad es que beneficiaban al obrero también y del mismo modo al patrón, de alguna forma lo que buscaban era el beneficio de toda su nación y cada miembro de esta dependiendo del estrato social siempre que uno apoyara su ideología y ahí está la trampa. Tenían sus propias políticas de "izquierdas" como la vivienda de protección oficial que surgió en el Franquismo o el Kraft durch Freude de la Alemania nazi. Todo en esa época pintaba muy bonito, aunque tenía un problema: era excluyente. Como he dicho antes esto era exclusivo para los compatriotas que apoyaban ciegamente su ideología y su ultranacionalismo. En algunos casos excluía a las demás razas como en el caso del nacionalsocialismo. Sus persecuciones y fusilamientos a todo aquel que no pensara como ellos  y demás hacía que no molara nada esto, pero era (y lo sigue siendo) muy atractivo para jóvenes descerebrados.

El anarquismo también se le encasilla aunque en la extrema izquierda, cuando es transversal, aunque hay distintas ramas que unas pueden considerarse de izquierdas, otras son defensoras del medio ambiente y otras incluso de derechas como el anarcocapitalismo. El anarquismo es una forma de liberalismo social radical y solo sus ramas la sitúan en diferentes zonas del espectro político. Un anarquismo ideal podría ser una pequeña comunidad que tomara sus decisiones una a una mediante acuerdos entre la comunidad sin que haya un líder y sin estar atado a ninguna óptica de izquierdas ni de derechas.

Partidos demócratas por supuesto también pueden ser transversales. Lo más curioso es que en España, e incluso en Sudamérica el transversalismo ya ha cuajado y en Alemania todavía se desconoce. En nuestro país ya hay un partido que se declara transversal que le mostraré más tarde querido lector.

Comparemos ahora los partidos de España con sus homólogos teutones:

PP y CDU

Ideológicamente tienen mucho que ver, ambos moderadamente de derechas. Uno utiliza el color azul y otro el negro. Ambos son colores muy usados por la derecha europea. Eso sí, CDU tiene una madurez política que le lleva milenios al Partido Popular. Y la corrupción de la CDU mucho le tiene que envidiar a la del Partido Popular, aunque también han tenido lo suyo, como con los sobornos con la elección de Bonn como capital en tiempos de Adenauer como los chanchullos que tuvieron con una refinería de la antigua RDA que el mismísimo François Mitterrand quiso para una compañía francesa, por ello el gobierno de Helmut Kohl en la década de 1990 aceptó dinero. Todo esto se supo en 1999 estando en el gobierno el SPD de Schröder, y fue un escándalo cuando se descubrió. Quizá el CDU esté metido en más cosas y no se sepa porque Alemania vaya bien, pero estoy seguro que no iban a ser tantas como su homólogo español porque simplemente iba a ser difícil superar tanta bankia, sobres, Gürtels y demás.

Aún así, la corrupción es una cosa en la que todos los partidos podrían llegar a caer porque el poder corrompe, pero otra cosa es la forma de gobernar. CDU transmite confianza, Merkel, caiga bien o caiga mal, parece una líder sólida, aunque luego no sepa ubicar Berlín en el mapa, pero mejor eso que no entender uno su propia letra. El partido alemán tiene ministros competentes en su mayor parte en su gabinete de gobierno, sin embargo el gobierno del Partido Popular parece que ha ido repartiendo carteras de ministerios sorteándolas con cápsulas de huevos Kinder entre los miembros de su partido. Bueno, ojalá fuera así, porque así tendrían algo "parecido" a democracia interna en su partido, lo triste es que se han repartido los ministerios entre amiguetes y nadie se han planteado sin tenían idea o qué sobre el papel que iban a desempeñar como ministros de salud, educación y demás. Cosa que por otra parte a Zapatero también le pasó.

Luego está la honestidad de la CDU y la falta a la verdad del Partido Popular. Dicen las malas lenguas que en los diccionarios de 'Sinónimos y antónimos' como antónimo de verdad aparece Partido Popular. pero no solo mienten, además manipulan a los medios, inyectan dinero a los bancos y critican al anterior gobierno como se vendían a la Merkel para ellos luego bajarse los pantalones aún más. Aunque aún me dejo un ristra de cosas más en el tintero porque se podría escribir un libro sobre la ineptitud de este partido en cualquier campo.

Uno puede ser conservador, de derechas, tradicionalista o lo que sea, y como ejemplo de democracia y de pluralidad hay que respetar esta forma de pensar. Además gente con conocimiento puede ser conservadora o tener ideas menos progresistas y ¡no son el coco ni el enemigo! Son necesarios porque no dejan de ser un contrapeso para la forma de pensar opuesta y eso aunque parezca extraño enriquece la democracia. Mucha gente respetable piensa así y muchos de ellos han votado a este partido en España simplemente por rechazar lo opuesto. Seamos sinceros, este partido se ríe de todos, es incompetente, falso, manipulador y me quedo corto en adjetivos negativos. Se salva un poco con el gobierno de Aznar porque por lo menos por entonces se consiguieron los objetivos económicos para entrar en el Euro (cuestionable si nos benefició al final o qué)  el problema es que en aquel gobierno se plantó la semilla para que se inflara la burbuja inmobiliaria.

Aunque en Alemania también tienen sus problemas como una sanidad bastante mejorable y demás, el gobierno del CDU con Angela Merkel a la cabeza llevan tres legislaturas seguidas y mantiene a Alemania como la locomotora de Europa. En este caso el partido español está a años luz del alemán.


PSOE y SPD

El PSOE y el SPD son ambos partidos viejos con mucha historia, de hecho el SPD fue el primer partido obrero creado en Europa siendo fundado en 1875 y el PSOE el segundo siendo fundado en 1879. También comparten el hecho de que nacieron como partidos socialistas y terminaron convirtiéndose en partidos socialdemócratas. El primer presidente de la Alemania democrática, es decir, en la República de Weimar tras la caída del II Reich tras la Gran Guerra, fue un presidente del SPD, Friedrich Ebert.

Un hecho diferenciador entre ambos partidos es que en el PSOE, al igual que en el PP, se establece un pensamiento único de partido, lo que decía el comité federal del partido iba a misa. Sin embargo en el SPD hay dos vertientes de influencia, hay miembros del SPD más radicales que se reúnen en el Forum Demokratische Linke 21 y en el Parlamentarischen Linken, mientras que los más moderados lo hacen en el Forum Nürnberger Mitte. Aunque últimamente se ha creado la Netzwerk Berlin donde la savia nueva del partido se ha reunido para criticar las distintas alas del partido.

Hasta hace poco el PSOE no tenía mucha democracia interna, hasta que por primera vez este año hicieron unas primarias donde cada militante y afiliado podían ser consultados sobre el candidato a elegir unos días antes del congreso aunque no fuera vinculante. Comparada con la democracia interna de los nuevos partidos, la del PSOE es una democracia interna de pacotilla pero mejor al menos que la del PP. Por esto y por la trayectoria nefasta de ambos partidos, que fueron en los últimos años los dos más votados, van ambos de culo cuesta abajo y sin frenos en las encuestas. En cuanto al SPD, como a CDU o como cualquier otro partido en Alemania tiene una democracia interna envidiable. Por ley los partidos deben celebrar congresos bienales con voto secreto y a ser sometidos por a auditorías externas para evitar la corrupción. Así que en este caso el partido alemán gana también por goleada a su homólogo español.

El PSOE también ha estado lleno de corrupción como el PP, aunque algo menos, pero es que el PSOE también tuvo lo suyo con la trama socialista de los años 80 en tiempos de González. Ahora es como si hubiera aprendido la lección y la corrupción en el PSOE solo afecte a nivel regional o local y en algún caso aislado a algún miembro del gobierno o a alguna otra pequeñez. Parece mentira que no hayan tenido forma alguna de evitar al corrupción en todo el patido y en todas sus comunidades autónomas.

Aún así el PSOE hizo sus cosas buenas, tanto con González como con Zapatero. El PSOE lo definiría como aquel muchacho de clase bienintencionado al que todo el mundo le daba una colleja y que cuando se confundía pedía perdón y cuando la cagaba del todo mentía. Pdr Snchz (es que las vocales ya no están de moda) ha dado algo de aire fresco al partido. Parece a priori alguien preparado y con cara de persona inteligente aunque sus tweets parezcan que digan lo contrario. Aún así el crédito del partido ha caído más bajo que la pobre Isabel Pantoja.

El SPD en cambio fue apoyado ampliamente en las urnas y ahora forma en esta legislatura un gran gobierno de coalición con el CDU que parece funcionar y que impuso un salario mínimo de 8,50 euros la hora como una de las condiciones para formar gobierno y que entrará en vigor el próximo enero de 2015.


Izquierda Unida y Die Linke 


Izquierda Unida es un partido fundado en 1986 a causa de una unión de organizaciones en contra de la adhesión de España a la OTAN que luego convergerían en la fundación de este partido. Su ideología es en principio marxista-leninista, es decir, comunistas, pero otra rama menos radical los sitúa como socialistas demócratas (es decir marxistas obviando la dictadura del proletariado) luego a parte son también republicanos, pacifistas y demás. Desde que surgieron no han hecho NADA para regenerar la democracia de este país. Han tenido la llave para formar gobierno con PSOE y PP en algunas comunidades autónomas y no han pedido a cambio la reforma de la ley electoral en tal comunidad, algo reprochable. Aún así han tenido líderes y gente de bien trabajando por el pueblo con buenas ideas. Julio Anguita, Cayo Lara que renunciaba a parte de su sueldo, Alberto Garzón comienza a destacar ahora en las filas de este partido y la figura más destacable: Juan Manuel Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda.

Aunque lo del robo de Mercadona a lo Robin Hood estuviese feo (no son formas la verdad) hay que decir que comparado con los demás tipos de robo encubierto de otros partidos son, de lejos, mucho peor que lo del Mercadona. El colega hace lo que predica, tiene a su pueblo con pleno empleo, ocupa tierras de grandes propietarios que están sin cultivar para que las puedan usar sus vecinos, uno puede estar de acuerdo o no, pero comulga con sus ideas, ayuda a construir las casas de sus habitantes con el dinero del ayuntamiento y con la ayuda de los vecinos del pueblo entre otras cosas. Vamos... Marinaleda es la esencia de Izquierda Unida.

El partido también ha tenido sus casos de corrupción pero al no haber tenido mucho poder no ha sido de tal envergadura como los dos grandes partidos. Aún así el partido no ha sabido muy bien como evitar esto.

Die Linke por su parte también es nuevo, es casi de recién fundación (2007) y es la tercera fuerza política más votada como Izquierda Unida antes. Son socialistas democrátas (no confundir con socialdemócratas) por lo que se oponen al capitalismo de Alemania. El país germano tiene como tabú desde la Segunda Guerra Mundial la participación del ejército en cualquier operación. Solo desde la reunificación ha participado en algunas misiones de paz de la ONU. Pues bien, Die Linke se opone radicalmente a cualquier intervención de la Bundeswehr, incluidas las misiones de la ONU y propugna la salida de la OTAN del país. En esto último coincidiendo con su homólogo español.

El partido alemán también tiene sus miembros tendentes más al comunismo, otros más al centro y hacia la ideología SPD y otros más al ecologismo y al partido verde alemán.


El Partido de la Libertad Individual y FDP


El Partido de la Libetad Individual (P-LIB) es un partido de reciente creación que en España no lo conoce ni Dios. Es normal, no salen en la tele todos los días como los líderes de otros partidos. Pero tienen ideas interesantes. Sus principios están basados en los de la famosa filósofa Ayn Rand. Básicamente son liberales tanto en lo social como en lo económico, es decir, libertad por encima de todo. Estos partidos son difíciles de definir como izquierdas y derechas ya que se parecen al Partido demócrata de EE.UU. Lo mismo pasa con FDP. Liberalismo en lo económico se ha tildado siempre de derechas y liberalismo en lo social de izquierdas así que pondré a este tipo de partidos la etiqueta de transversal, aunque ellos no se definan así, de hecho en Alemania ni han oído hablar de tal término en la vida.

El P-LIB fue fundado en 2009 y no le ha dado tiempo a hacer nada, en España no ha habido tradición de partidos liberales. En Alemania en cambio el FDP (El Partido democrático liberal) fue fundado en 1948, cuando volvieron a realizarse elecciones en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Siempre ha tenido algo de apoyo en las urnas, pero desde que en la última legislatura hicieron coalición con Angela Merkel los votantes les han castigado dejándoles sin representación en el Reichstag y se han quedado básicamente a dos velas.


Equo y Die Grünen


Equo es un partido verde y de izquierdas español fundado en 2011. Hasta entonces los verdes se unían a Izquierda Unida y no hacían mucho, ahora con Equo consiguen algo más de protagonismo, pero en España lo que es el ecologismo... poco, poco, aunque últimamente la sociedad se está concienciando más. Todo lo contrario que Alemania que desde hace décadas están como locos con el ecologismo. Esto se puede ver por la gran cantidad de productos BIO überall, y en lo importante que ha sido el partido verde (Bündnis90/Die Grünen) en Alemania. Este fue fundado en 1980 y se aliaron con Alianza 90 (Bündnis90) tras la caída del muro de Berlín, desde entonces han conseguido bastantes cosas en la defensa medioambiental en Alemania y lo más importante de todo: concienciar a la gente.


Alternative für Deutschland


A este partido le dediqué un artículo en este blog. No tienen parangón con ningún partido español. Son básicamente un grupo de expertos economistas que ven lo del Euro una locura. Son básicamente euroescépticos que defienden la salida del Euro de los países del sur de Europa para que no estén vendidos por los dictados de Alemania, que es de lo que acusan a Merkel y al Deutsche Bank. La mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que son pero no dudan en tacharles de fascistas sin haberse leído nada sobre ellos. Tontos hay en todos sitios.


Los dos regeneradores de la democracia en España

Se tratan de Unión, Progreso y Democracia y Podemos. Son dos partidos que nunca existirán en Alemania porque en el país teutón no hacen falta. Los grandes partidos se portan los suficientemente bien y no dan tanto el cante como para que surjan nuevos partidos que quieran regenerar la democracia. Estos dos partidos en un país hecho y derecho no existirían, pero como España no lo es pues...

El caso es que en Alemania hay una ley externa, como he mencionado antes, que obliga a los partidos a tener una democracia interna y dejarse a someter a auditorías externas para evitar la corrupción. Esto en España lo tendría que hacer la fiscalía sin embargo no lo hace porque está al servicio del gobierno así que... mal vamos.

UPyD

Este partido nació precisamente para ello, para regenerar la democracia. Nació incluso antes del comienzo de la crisis económica (en 2007) para contrarrestar el poder del bipartidismo. Su líder, Rosa Diez, estuvo en el PSOE en el País Vasco y se fue de allí por desacuerdos con el PSE-EE. Los de su partido la tacharon de traidora y de derechista cuando fundó este nuevo partido. Los del PP la acusaron de roja. Desde que nació ha sufrido el ninguneo de los medios y la gente ni si quiera se ha leído su propuestas electorales pero tildan al partido de oportunista, demagogo o incluso de fascista. Acusan también de partido personalista: "el partido es Rosa Díez" dicen. El caso es que nadie sabe lo que es UPyD en realidad, sin embargo a todo el mundo le gusta hablar de ellos.

UPyD es en realidad el primer partido que se declara así mismo como transversal en España y en el mundo. Defienden las cosas que deberían defender PP y PSOE pero que no defienden por pusilanimidad. Básicamente defienden:

  • La unidad nacional (cosa que debería hacer el PP).
  • Laicismo del Estado (cosa del PSOE).
  • Apoyan al matrimonio homosexual. 
  • Federalismo pero con algo de centralismo.
  • Reforma de la ley electoral y listas abiertas.
  • Intervenir algo en economía aunque solo para garantizar el buen funcionamiento de la economía de mercado (socioliberalismo).
Entre otras cosas. Ni son de derechas ni de izquierdas simplemente defienden cosas que defienden tradicionalmente ambas posturas. Eso sí, son muy cansinos con ETA.

Según Transparencia Internacional, un organismo que califica a nivel global la transparencia de los partidos políticos, Unión, Progreso y Democracia es el partido más transparente de España con un 9 sobre 10, le seguían IU con un 6 y ERC con un 5,5, que fueron los únicos que aprobaron; el resto suspenso.

Y no solo eso, la fiscalía como no hace nada contra la corrupción de los dos grandes partidos porque está vendida a estos, pues no es problema, para eso está el abogado de UPyD Andrés Herzog para solucionar la papeleta. ¿Ha oído hablar de los de las tarjetas Black de Bankia? Fue una querella de UPyD y el esfuerzo y el dinero del partido para juicios y demás que llevó a cabo este para descubrir esto y muchas cosas más.

De todo modos si no le gusta UPyD porque no está de acuerdo con alguno de sus principios ideológicos le queda otro partido. 


Podemos

Podemos es un partido de izquierdas, republicano de creciente creación que aboga por la regeneración democrática y que aboga como Izquierda Unida por una España fuera de la OTAN. 

Pablo Iglesias ya se hizo mediáticamente famoso antes de crear el partido por lo que Podemos ya tenía media batalla ganada al ser él portavoz de este de cara a las Europeas, por lo que no extraña que sacaran 5 eurodiputados nada más ser creado. A Pablo personalmente hay que achacarle el escrache que le hizo a Rosa Díez en febrero de 2008 boicoteando uno de sus actos en la misma Universidad donde él impartía clase, dando un pésimo ejemplo de democracia.

Otras cosas que podría reprochar a este partido es su discurso del odio sobre la casta, que ya cansa. En principio dio resultado, pero ahora ya se pasa de rosca. También su odio extremo a la derecha. Pablo debería entender que en política todas las ideas deben ser bienvenidas y que unas equilibran el exceso de las otras. Aunque es cierto que la derecha en España es muy rancia aunque ni eso lo justifica. Que un partido siga viendo las cosas desde una óptica de izquierdas lo sigo viendo un problema a la larga, pero al menos servirá para contrarrestar tantos excesos del Partido Popular estos últmos años y a alcanzar un término medio en el futuro que nos aleje de esas dos posturas tan mezquinas (izquierdas y derechas).

Pese a todo a Pablo hay que alabarle su inteligencia y dominio de la retórica. Habla verdaderamente bien, con mucha propiedad y deja callados a sus oponentes diligentemente, algo sencillo para él porque se lo ponen a huevo. Cada crítica a Podemos él la responde con algo que ha hecho el PP, entonces como el Partido Popular ya ha hecho tantas que su interlocutor no tiene más remedio que cerrar el pico.

Hay quienes acusan a Podemos de izquierdista rollo Venezuela, hasta que no gobierne nunca sabremos lo que hará. Solo sabemos que tiene una buena intención en cuánto a gobernar, la mejor de las intenciones queriendo colocar a los mejores. El mismo Pablo lo dijo "queremos que sea el gobierno de los mejores". Sacaron un tratado económico alabado por Santiago Niño Becerra lo que deja con la boca abierta a cualquiera y no solo él lo alabó sino también el Financial Times. Por lo demás el partido se ha ganado el aprecio de la gente como UPyD no ha sabido. Al partido de Rosa Díez se lo comieron las críticas y la gente se las ha creído y han absorbido todas las críticas del PPSOE, sin embargo Podemos ha absorbido las críticas cuando el bipartidismo ya no tenía crédito y cuando la gente de izquierdas necesitaba un nuevo partido que les devolviera la esperanza. Y en Podemos también se han refugiado ex-votantes de derechas desencantados con el Partido Popular.

Aún así es un partido joven que tiene mucho que demostrar. Ya veremos que harán cuando gobiernen, pero de momento tienen toda la pinta de que si no gobiernan, les va a faltar poco o que van a ser una llave para que otro partido lo haga. No hay que tener miedo a un partido como Podemos, son la esperanza para muchos y peor que lo anterior no puede superarlo nada. Aunque sí preocupan algunas cosas que dicen en Twitter:


¿Qué será la próximo? ¿Proponer cambiar los nombres de los meses como en la revolución francesa?


viernes, 21 de noviembre de 2014

Un billete de ida a Alemania. Capítulo 5



5


Ricardo señaló a una mesa que estaba vacía al fondo junto a la pared.

─Allí, mirad. ─dijo. 

El bar estaba lleno y nos abríamos paso entre la multitud. Íbamos en fila tratando de llegar a la mesa. Juan se desvió al ver a un conocido y se puso a hablar con él al lado de la barra, junto a él había dos amigos suyos sujetando una caña y poniendo atención a lo que decían Juan y él. Los demás mientras tanto llegamos a la mesa y nos sentamos en los taburetes. Éramos cinco contando a Juan y junto a él habíamos venido Víctor, Ricardo, José y yo. Era ya el último fin de semana que iba a poder estar con ellos antes de partir a Alemania. El martes ya cogía el vuelo.

─Ya está este parándose con to' el mundo!. ─comentó José refiriéndose a Juan. 
─Está hecho un relaciones públicas déjale. ─contesté.

Ricardo alzó la cabeza en ademán de querer preguntarnos algo.


─Bueno. ¿Qué os vais a tomar? ¿caña o cubata?
─¿Cubata ya tan pronto muchacho? ─le replicó Víctor. 
─Ea ¿y por qué no? ─le inquirió Ricardo. 
─Ricar... caña, tapa. caña, tapa. ─le contestó Víctor, mientras decía alzando las manos a media altura y levantando la izquierda cuando decía caña y levantando la derecha cuando decía tapa. 
─¿Lo vas captando Ricar? 
─Yo ya vengo cena'o de casa. Yo ya me voy a pedir un cubata ─dijo Ricardo a la vez que se levantaba. 
─¿Vosotros qué queréis? 
─Una caña ─le dije yo.
─Yo también─ me siguió Víctor.

José estaba en ese momento atento al móvil. Ricardo le miró unos segundos. 


─Tú. ─le llamó. 

No hubo respuesta y mientras los demás le mirábamos.

─¡Tú! ─insistió Ricardo dándole un golpecito en el hombro. 
─¿Qué? ─le preguntó dejando por un momento el móvil. 
─¿Caña? ¿Un vinito? ¿Un cubatilla? ¿Qué quieres?
 ─Una caña ─le contestó y volvió al móvil pero enseguida se volvió otra vez hacia Ricardo.
 ─Espera ¿Tú qué te vas a pedir? ─le preguntó Jóse.
─Un ron con cola. 
─¿Tan pronto? Vas a pillar un ciego... ─comentó. 
─Ya pero luego no sé como lo hace que bebe un montón y luego nunca se emborracha ¡macho! ─señaló Víctor.
─En realidad a veces me pongo to' fino pero no se me nota. Luego dejo de beber pa' que se me pase y que siga la fiesta. ─dijo Ricardo. 
─Bueno, bueno. Una vez sí que se te notó ¿eh Ricar? ─le dije.
─Bueno. Desde entonces ya no más. ─me replicó.
─Espera, espera, espera. ¿El Ricar to' borracho un día? ¿Cuándo fue eso? ─preguntaba Víctor. 
─Ah, tú no estabas, así que... ─dijo Ricar. 
─A mí me lo contó Pablo, pero también me lo perdí. Por lo visto lo echaste to' ¿no? ─dijo José. 
─Buh, calla, calla. ─dijo Ricardo.

Ricardo se giró a dónde estaba Juan.
─¡Juan! ─le gritó.

No le oyó con el bullicio. 


¡Juan! ─lo volvió a intentar.

Juan se giró y le alzó la cabeza con ademán de preguntar qué quería.


─¿Qué quieres? ─le preguntó mientras que con su mano derecha hacía un gesto cerrando el puño y con el pulgar extendido señalando a su boca como señal para hacerse entender con tanto ruido.

─No, si ya tengo. ─me pareció que dijo, volvió su vista a la barra y sacó de detrás un combinado que seguramente sería ginebra con limón. Lo que más le gusta a Juan. Ricardo nos miró.

─¿Veis? Juan es de los míos. 

Tras esto, se acercó a la barra a pedir.

─Vaya dos. ─dijo Víctor. 
─Bah, déjales. ─le respondí.

José seguía ensimismado con el móvil.


─Bueno. El martes te vas tío. ─me dijo Víctor.
─Ya. ─le contesté con una sonrisa triste en mi cara.
─Tù tranqui, que te vamos a ir a visitar allí a Colonia.
─Pues ahora lo tenéis fácil, me he enterado que con Ryanair se puede ir directo a Colonia desde Madrid. 
─Ah pues perfecto. 
─¿Ah sí? ─quiso saber José que había dejado el móvil de lado un momento. 
─Sí ─le contesté. 
─Pues sí, luego en cuanto podamos vamos a verte. ─me dijo José. Perdonad que estoy hablando con la Laura. ─dijo mientras se guardaba el móvil en el bolsillo.
─¿Y qué? ¿Mejor? ─le pregunté. 
─Sí, sí. ─me contestó. ─Ya se le ha pasa'o el enfado. Si es que se cabrea por na': 
─Es Laura. ─dijo tajantemente Víctor. 
─Ya, si la conozco yo mejor que su madre. Me cago en la mar, que cabezorra qué es a veces. ─dijo José. 
─Bueno ¿y tú con Irene? ¿Qué tal lo lleváís? 
─Pues ya te puedes imaginar. ─dije un poco apesadumbrado. 
─Na, bueno pero volverás en navidad para verla. Y ella te visitará pronto supongo. 
─Bueno, primero voy a ver qué encuentro de trabajo y si me veo pudiendo pedir vacaciones en navidad. Pero me parece que va a ser muy precipitado. Voy a llegar en noviembre y si encontrara trabajo casi nada más llegar no voy a estar pidiendo vacaciones. Pero ya veremos si consigo alguno. 
─Sí hombre, seguro qué sí. ─me animó Victor. 
─Me toca recorrerme la ciudad echando currículums. ─dije.
─Pablo tío que huevos tienes. ─me dijo José de repente. ─irte para allá. Ahí to's hablando en alemán y tú ahí qué coges y te vas con dos cojones. 
─Bueno. En verdad estoy bastante acojonado. ─comenté. 
─Normal tío. Es que irse a otro país, que si fuera que hablaran inglés, que también da canguelo por el idioma y demás y que yo no tengo ni pajolera idea de inglés, pero de alemán aún menos, y luego entenderles cuando te pidan algo. Y luego sí se enfada tu jefe contigo y te grita en alemán te debes sentir como en las películas de los nazis. ─dijo Víctor y luego se puso a imitar el idioma alemán como pudo para burlarse un poco de ellos a lo que le siguió el Nein! Nein! Nein! dando golpes en la mesa imitando a Hitler en el film de Tarantino.

José y yo nos reímos.


─¿Qué? Hablan así. ─dijo Víctor.
─¡Que va! ─dije yo─ A mí me dijo José Ángel que eran muy tranquilos y que hablaban muy bajito
.─¡Ya claro! Los alemanes de Mallorca son muy tranquilos. ─exclamó Víctor. 
─Bueno, esos no. ─le di la razón entre risas. 
─Eh pues luego vamos allí a liarla. ¿No nos vienen ellos a dejar Mallorca hecho una mierda? Pues luego vamos y nos lo cobramos con intereses. ─dijo Víctor.
─Eh yo lo veo. ─dijo José. 
─No chicos que luego el que me quedo soy yo y luego me dejáis a mí con to' el cuadro mamones. 
─¡Bah! Ya será menos. ─contestó Víctor. 

Llegó Ricardo con las cervezas.

─Y aquí unas cervezas para las señoritas. ─dijo mientras nos las pasaba. 
─Anda, ¡trae pa' cá fantasma! ─le dijo Víctor cogiendo una caña. 

Ricardo nos dio todas las cervezas y volvió a por su cubalibre. 

Entre tanto volvió Juan desde la barra con su bebida en la mano. Y acercándose por detrás de José y quedándose detrás de él. Este se dio la vuelta notando que alguien había detrás suyo para ver quién era.

─Ah eres tú ¡relaciones públicas! ─le dijo José burlón. 
─Eh tú ¡community manager! ─siguió Víctor. 
¡Tú pequeño Nicolás! ─le llamó José. 

Los cuatro rompimos a reír. 


─¡Eh! que tampoco conozco a tantos como el Nicolás. ─replicó Juan riéndose. 
─Te hablas con to' el pueblo ¡mamón!. ─le recriminó Víctor. 
─Este seguro que conoce más gente que Nicolás. Tiene una doble vida. ─comentó José burlándose de nuevo de Juan. 
─Seguro, pero todavía no ha salido a la luz. ─le siguió Víctor.

Ricardo ya venía con su cubata. 


─Eh ¿qué me he perdido? Que os he oído reíros. ─quiso saber Ricardo.
─Na' aquí Juan que es primo del pequeño Nicolás. ─le informó Víctor. 

Ricardo se rió.


¡Sí tío! Este seguro que conoce a Rajoy, a los banqueros y todos los poderosos. ─dijo burlón.
─Sí, que si yo me codeara con esa gente iba yo a estar aguantándoos a vosotros. ─dijo Juan siguiendo la broma─ Bueno, ¿Dónde me puedo sentar yo? 

Juan miró a su alrededor y se fijó en un taburete libre unas mesas más para allá y fue a preguntar si estaba libre el asiento para que en caso positivo pudiera traérselo. Juan era el mejor vestido siempre de la pandilla. Iba impecable siempre, era alto, moreno, repeinado, con ojos medio achinados y unas expresivas cejas que cautivaban a las chicas.  No hablaba tampoco mucho pero siempre esbozaba una franca sonrisa cuando nos escuchaba e intervenía para decir algún comentario ingenioso. Ricardo y Víctor eran los rubios del grupo. Ricardo tenía encima ojos azules y su organismo asimilaba el alcohol como una esponja, era divertido a la par que discreto, le gustaba vivir al límite pero guardando las apariencias. Víctor era el más guasón de todos, siempre lo decía todo con una sonrisa de oreja a oreja, era el positivo del grupo, siempre le consigue ver el lado bueno a todo, pero era el más indiscreto y el que más nos metía en problemas. José era de tez morena y cabello negro y algo "fuertote", le gustaba ser discreto como Ricardo y era el más tranquilo de todos nosotros, todo lo decía con parsimonia, lento, pero cuando se metía con la gente hacía de reír por la forma tranquila con la que lo decía. Hablaba poco pero cuando hablaba daba en el clavo. 

¿Y yo? Yo supongo que ellos me ven como su confidente. Todos me contaban sus problemas cuando se enfadaban entre ellos. Ellos sabían que yo siempre iba a ser justo y les iba a decir lo que opinaba de forma razonada y sin importarme quién me cayera mejor o peor y por supuesto también me tenían como el culturilla del grupo, si alguna vez no sabía algo recurrían a mí, muchas veces no sabía la respuesta a lo que me preguntaban y me soltaban algo así como: "¡Tú eres la Pablopedia tío!¿Cómo no lo vas a saber?". Me tenían respeto, supongo porque no me metía con nadie y era justo al dar mi opinión cuando me la pedían. Cuando les dije que me iba a Alemania no se lo podían creer. Ahora ya lo tienen asumido.

Juan logró por fin su asiento y los cinco estábamos junto a la mesa, hablando, riendo, recordando los viejos tiempos, los excesos en las romerías, Ricardo finalmente me dejó contarle al resto la vez que se le fue de las manos y se emborrachó más de la cuenta, algo inaudito para ellos. Víctor se reía a carcajada viva porque siempre había intentado emborrachar a Ricardo sin éxito y se divertía con el relato cuando él mismo nos tiene acostumbrados a aguantarle las borracheras en cada fiesta grande. Aún así, esos años suenan lejanos, nos hemos hecho grandes y ya todos bebemos más o menos con moderación, salvo excepciones Víctor en algún día de feria. Muchas veces salíamos y de un año para otro no conocíamos a la gente que había en los pubs o discotecas del pueblo porque eran críos que se habían hecho mayores y tocaba ir a Alcázar a irse de fiesta porque en el pueblo había menos ambiente desde que comenzó la crisis. 


Víctor se puso a contar cómo trataba de ligarse una el fin de semana anterior en Alcázar. Todos estábamos expectantes porque estuvo un rato hablando con ella y nadie sabe qué pasó después. Juan por supuesto esa noche triunfó como todas. José y yo somos los únicos que tenemos novia actualmente. Víctor ha tenido algunas relaciones serias pero no duraban mucho y algunos líos, muchos no sabemos si creérnoslos o no y Juan es el soltero de oro, va de flor en flor pero no se acaba comprometiendo con ninguna. Ricardo tuvo una novia y lo dejó hace dos meses. Él muy a su estilo guarda las apariencias y se hace el duro pero llevaban 6 años juntos y eso no se olvida en dos meses. Esto de que se hace el duro los demás lo sospechan, pero solo yo lo sé con certeza porque al único que se lo confiesa es a mí. Muchas tardes que he querido pasar con Irene he tenido que pasarlas con Ricardo para que se desahogara, pero por Ricardo haría lo que hiciera falta, él siempre ha estado ahí en mis peores momentos. Con él es el que guardo lazos más estrechos que con el resto ya que nos conocimos desde pequeños y hemos pasado la vida juntos, siempre venía a jugar a mi calle, con los niños de mi calle como si fuera de la nuestra al fútbol, al escondite, y a todos esos juegos que jugábamos en los pueblos cuando éramos pequeños y que están en peligro de extinción. A José lo conocí porque iba a mi escuela con Ricardo y conmigo, y a Víctor y a Juan aunque los conocíamos de antes nos hicimos amigos de ellos en el instituto.

─Bueno ¿y al final qué? ─preguntó José.
─Na' no era para mí. ─contestó Víctor.

Todos rompimos a reír.


─¡Y qué no era para él dice! ─exclamó José─ siempre la misma excusa. 
─Siempre la cagas tío. ─dijo Juan con las manos metidas en su abrigo de cuero. 
¡Que no tíos! Hacedme caso que era muy rara esa chica. 
─Ya, ya. ─dijo José─ que si la chica era muy rara, que si tenía peluca postiza, que si...

Ricardo observaba con una ligera sonrisa a Víctor sin decir nada. Para entonces la camarera ya nos había traído las tapas y él se puso a mirarlas fijamente. Le hice un gesto para que comiera pero me negó con la cabeza y siguió ensimismado mirando fijamente a la tapa. Entonces comprendí, estaba pensando en su ex. 


─Bueno tíos. Ya veréis cuando me traiga una rubia con ojos azules. Vais a flipar. ─dijo.
─Vete con Pablo a Alemania a ver si te ligas a alguna. ─soltó Ricardo de repente. 
─Pero ya no vale que les digas que somos campeones del mundo como la alemana esa que conociste en Mallorca porque ahora lo son ellos. ─dijo José.
─Bueno, si no ligaba con eso ahora menos. ─bromeó Ricardo.

Nos reímos.


─Oye, por cierto. Sabéis que Pablo ya tiene sitio a dónde ir en Colonia ¿no? ─comentó Ricardo.
─Sí, sí, lo dijiste por el grupo del whatsapp ¿no? ─dijo Juan. 
─No pero ¿a qué no sabéis como lo ha conseguido? ─preguntó Ricardo. 
─Pues...¿ no lo estabas buscando por una página alemana para buscar piso nos dijiste o algo de eso? ─preguntó José.
─Sí. La verdad es que he hecho todo lo que me ha recomendado José Ángel y una de esas cosas era de que ingresara en un grupo de facebook llamado Españoles en Colonia, otro igual pero de Bonn y de Düsseldorf. En esos tres sitios pregunté por si sabían de algún piso y en los tres sitios me pusieron un link a la página de buscar piso en Alemania que ya conocía y yo diciendo: qué sí que ya la tengo, pero pregunto por si acaso alguno de vosotros sabéis de algo. Bueno, el caso es que no me había dado cuenta, pero me llegó un mensaje en la carpeta "Otros". Eso porque me fijé bien ese día que había un uno entre paréntesis al lado y me metí a ver y resulta que me había enviado uno de los españoles de allí de Colonia un mensaje. 
─¿Ah sí? ─preguntó Víctor con curiosidad ─ ¿y qué dijo el tío? 
─Pues básicamente que él era el que alquilaba el piso. Un piso de dos habitaciones y luego él mismo subalquilaba la habitación a otro español que cuando yo llegara él se iría en cuatro semanas ya que el tío por lo visto se vuelve a España. 
─Buah tío ¡de puta madre! ¿No? ─exclamó Víctor. 
─Pero ¿cómo te envían un mensaje a tí, teniendo, no sé, a más gente ahí al que ofrecerle el piso?. ─preguntó José.
─¡Porque Pablo es el puto amo! ─bromeó Víctor. 
─Porque según me dijo él congenia mejor con españoles, pero el problema es que también por eso él tío tenía miedo de quién meter al piso y le ha enviado mensajes a todos los que parecían tener caras de buena personas que preguntaban por piso en el grupo.
─Ah, que había más gente ¿y entonces? ¿Cómo te eligió el luego a ti?
─Pues nos hizo una entrevista a los tres españoles que buscábamos piso. 

Juan, Víctor y José se miraron extrañados. Luego miraron a Ricardo que se alzó de brazos ante sus miradas. Luego volvieron su mirada a mí.

─Espera, espera, espera un momento. ¿Nos estás diciendo que te hicieron una entrevista estando aquí en España? ─preguntó Juan. ─¿Cómo?

Esperé unos segundos para conservar la intriga. Les miré a cada uno de los tres a los ojos antes decirlo y luego lo solté:─Por skype. 
─¡Anda coño! ─exclamó Víctor y cosas similares repitieron los demás. Ricardo ya lo sabía y ya se entrecruzaban conversaciones. Ricardo le explicaba a Víctor como se lo contó y José se puso a escucharle.
─¡Qué máquina! ─me dijo Juan dándome una palmadita en la espalda con su mano izquierda. Luego hablamos él y yo por nuestra parte un rato mientras que los otros tres estaban inmersos en lo que contaba Ricardo. 

De repente nos interrumpió la camarera.


─¿Queréis algo más? ─preguntó.

─No,no. ─contestaron Ricardo y José casi al unísono.
─Si nos vamos a ir ─dijo Ricardo.
─¿Nos vamos? ─pregunté yo. 
─Sí. ─me contestó ─nos esperan las chicas. 
─Pero si esta noche iba a ser nuestra noche ¿no? ¿no lo dijimos así? ─pregunté yo sorprendido. No es que no quisiera ver a las chicas y a Irene pero quedamos que el último sábado antes de irme lo pasaría exclusivamente con ellos y creía que cogeríamos más tarde uno de nuestros coches para ir a Alcázar. Pero entonces me percaté de que presuntamente esta vez uno de los que tenían que conducir era Víctor o Ricardo y ninguno de los dos se había pedido una cerveza sin alcohol, bueno es que Ricardo se había pedido un cubalibre directamente. 

─Pero ¿no nos íbamos a ir a Alcázar?─ pregunté de nuevo. 

Los cuatro se miraron los unos a los otros sin saber qué decir y se estaban comportando de una forma un tanto extraña. No me atreví a decir nada pero me estaba empezando a sentir incómodo por ello.


─¡Qué sí! ¡Qué sí Pablo! ─dijo finalmente Ricardo─ Vamos después, pero primero vamos a la casa de Nuria.

La camarera movía la cabeza a los lados mirándonos nerviosa a cada uno de nosotros como queriendo decir que estaba esperando a que le dijéramos algo. En cuanto me percaté le dije.
─Sí, traiga la cuenta.

Pagamos, salimos del bar y mientras caminábamos estos seguían hablando entre ellos. Yo me quedé ensimismado con mis pensamientos, dándole vueltas a lo que tramaban estos. ¿Qué me estarán ocultando? ¿No me quieren decir algo porque me voy a Alemania y no quieren que me preocupe? Mi  cabeza seguía haciéndose preguntas, me estaba rallando yo solo y la situación en sí me hizo sentir más incómodo aún y sin ganas de abrir el pico para decir nada. No podía entender cómo se les ocurre ocultarme algo antes de irme a Alemania. Eso me llevaba a pensar a qué cuando volviera de Alemania podrían seguir comportándose así. Ellos seguirán con su vida y cuando vuelva a España, por supuesto, ellos querrán quedar conmigo, pero ya no será lo mismo. Ellos ya estarán acostumbrados a estar sin mí. ¿Y si están tan raros por eso? ¿Ellos saben que cuando vuelva no seré el mismo y por eso están ya así antes de que me vaya? ¡Bah! No sé. De repente Ricardo me vió algo cabizbajo y callado, y vino hacia mí y me frotó amistosamente el pelo con su diestra. 


─¿Qué pasa Pablo? ¿Todo bien?
─Sí, sí. ─contesté cortante. 

Sonrió.

─Me alegro.─dijo. Me dio un suave golpe con su puño izquierdo en mi brazo y se alejó hacia dónde caminaban los demás mientras que yo me quedaba algo atrás. 

Quizá sean imaginaciones mías y no estén extraños pensé. Quizá sea yo. Entonces Ricardo empezó a hablar bajito y ellos miraron hacia atrás con seriedad. Eso ya me confirmó que algo extraño pasaba, lo que me cabreó aún más ¿Tendré yo razón? ¿Ya daban por hecho de que dentro de poco no iba a estar más con ellos en España y ya empiezan a dejarme de lado o qué pasa? Uno de mis defectos es que cuando me preocupa algo es que no lo exteriorizo, no me paro a preguntar qué es lo que pasa. Yo mismo me rallo y luego no es nada. De todas formas pensaba que tenía que salir de ellos el que me explicaran el por qué han cambiado de planes sin decirme nada y qué actúen tan extraños.

Llegamos por fin a casa de Nuria. Yo estaba a diez metros todavía detrás de ellos, porque a medida que ellos avanzaban yo iba más lento. No tenía ganas de ir a su casa, aunque estuviera Irene, no era lo planeado, no entendía lo que estaba pasando. Nuria abrió y metió a los cuatro dentro de casa dejándome en la calle. Solté un bufido.

─¿En serio? ─dije en alto. 

Esto ya es demasiado pensé. Me quedé clavado en la calle y estaba a punto de irme a mi casa. Miré hacia atrás como pensando en darme la vuelta por el feo que me acababan de hacer. 

¿Es que no me podían esperar? pensé. Porque está Irene sino me iba a casa.

Me acerqué lentamente a la puerta blanca de la casa y llamé al timbre. Nadie abrió. Todo estaba en silencio. 

─Encima me toman el pelo. ¡Increíble! ¡El último finde que paso en España y me hacen esto! ─pensaba con rabia para mis adentros. Algo así me lo podía esperar de Víctor que sus bromas son muy pesadas y de Juan y de José que le suelen seguir las bromas a Víctor ¿pero de Ricardo? Pensé en Irene. Ella tiene que estar dentro. Saqué mi móvil y le mandé un whatsapp.─Donde estás?

Doble click gris. Le ha llegado, Qué bien me hubiera venido el doble click azul que indica si el mensaje está leído. Pero todavía no lo habían sacado. No había forma de saber si lo había leído. Llamé otra vez al timbre. Pasaron unos segundos y nadie me abrió.
─Chicos. Esto no tiene gracia. ─les dije en alto. ─¿Queréis que me vaya?  ─Entonces pude oír como una ligera carcajada que alguien intentaba controlar y a otro que le chistaba detrás de la puerta. Esto ya era el colmo. ─¡Pues ala me voy! ─dije y justo cuando me estaba dando la vuelta se abrió la puerta. Lo que se veía detrás estaba todo a oscuras. No entendía nada de lo que estaba pasando. La puerta se abrió del todo y no lograba ver a nadie pero sabía que estaban allí. 

─¡Sorpresa! ─gritaron de repente todos a la vez a la vez que alguien encendió las luces y puso música a todo volumen.

Me quedé pálido. Sin habla. Me quedé boquiabierto frente a la gente que había allí. No solo estaban mis amigos y las chicas. Irene, Teresa, Laura y Nuria. José Ángel también había venido con sus amigos y a muchos más que conocía del pueblo y que tal vez no eran del grupo, pero que también podía llamar amigos. Todos habían venido a despedirse. 

─Pablo ¡Te has queda'o sin habla! ─me gritó Laura para que la pudiera oír con la música a todo volumen.

Irene se acercó a mí, me dió un suave beso sobre los labios y me abrazó. Entonces reaccioné y la abracé. Pero aún estaba estupefacto. Tardé aún unos segundos en asimilarlo pero entonces les grité:
─¡Pero seréis cabrones!

Los chicos se reían a carcajada abierta.

─Pero ¿por qué no me habéis abierto antes? y ¿por qué no me habíais dicho nada?
─Era de lo que se trataba cari. ─me dijo Irene.

Me invadió un sentimiento de alegría que apenas me cabía en el pecho. Sonreía incrédulo de oreja a oreja. Las vueltas que le había dado a una tontería comencé a pensar. ¿Cómo me iban a olvidar cuando me fuera a Alemania? ¿Ellos? Nunca en la vida volveré a pensar así.

Entramos dentro. En un salón, que era muy amplio, lo habían dispuesto todo para una gran fiesta. Había globos por todas la paredes, cubitera, bebidas, hasta cosas que picar, habían cortado hasta queso y jamón. No daba crédito. Era casi como celebrábamos los cumpleaños. No tanto como para un cumpleaños pero ¿para una despedida? muchísimo más de lo que me imaginaba. Saludé a José Ángel y sus amigos. Le di las gracias personalmente por las clases y por los consejos que me había estado dando durante este último mes. Sin él me hubiera sido imposible prepararme un viaje en tan poco tiempo. Luego hablé con mis amigos y con las chicas. Les pregunté de quién había sido la idea. Resulta que era cosa de Irene y Ricardo. El hacerme cabrear haciéndose los extraños y tardando en abrir la puerta fue idea de Víctor ¿De quién sino? Y me alegro de que asi fuera porque me había ayudado a darme cuenta de los buenos amigos que son. La fiesta era perfecta. Ambiente, luces de discoteca casi con varios chismes que por los visto Víctor apañó para que el salón estuviera a oscuras pero lo suficiente iluminado para que nos viéramos gracias a una lámpara halógena con la luz tenue.
─¿Cuánto tengo que poner por la bebida? ─les pregunté.

─¡No seas tonto Pablo! ─me dijo Ricardo tajante. ─Tú a disfrutar me dijo mientras me dio unas palmaditas en la cara. 
─Que no, que no. ¿A quién le tengo que pagar? 
─No, Pablo. ─me dijeron todos. 
─Hoy es tu día. ─me dijo Nuria.

Me volví a Nuria y le di las gracias por querer organizar la fiesta en su casa. Le dije que me quedaba a limpiar al final porque me imaginaba el estropicio que se formaría por culpa de mi fiesta. Otra vez insistieron en que no hiciera nada, ni diera nada. Qué hoy era mi día. Me inundaba un sentimiento de culpa pero vi sus caras y me di cuenta de que se habían tomado tantas molestias por mí, así que pensé en no preocuparme más y disfrutar de la fiesta.

Con el paso del tiempo y con más alcohol en la sangre la gente se iba animando más y bailando mientras sonaba la música. Víctor parecía aburrido como siempre sentado en un sillón pero estaba oteando haber que había. Los chicos con los que jugaba en el equipo de fútbol también estaban allí y gente suelta que también me caía bien, iba saludando a los que habían venido o si no se acercaban ellos a mí para desearme suerte en el viaje. El tema era siempre lo mismo, mi viaje a Alemania. La verdad es que ya me resultaba repetitivo tener que ir contestando todo el rato a las mismas preguntas, aunque entendía que ellos habían venido a verme y tenían ganas de preguntarme. Cuando hablaba con un viejo amigo del colegio me di la vuelta y busqué a Irene con la vista. La encontré tratando de animar a Víctor de que bailara con ella pero él se resistía.

─¡Víctor baila con ella que te dejo hombre! ─le dije en alto para que me escuchara.
─¿Seguro? 
─Qué sí. ─le dije con una sonrisa. Entonces saltó del sillón y se puso a bailar la última de Enrique Iglesias con ella. 
─¡Pero cuidadito! ─le dije bromeando.

Víctor alzó los brazos como diciendo que no tocaba nada. Irene se rió y le cogió amistosamente de las manos para bailar salsa mientras sonaba la canción.

Teresa hablaba con Laura y Nuria. En ese momento dejé de hablar con la gente y me disponía a sentarme en el sofá dónde estaba Juan sentado en el lado derecho del todo. Miraba fijamente a un sitio. Miré a dónde estaba mirando y Teresa de repente se agachó dolida alzando la pierna hacia atrás y tocándose con la mano el zapato con tacones como si tuviera una molestia en el pie. Se apartó de Laura y Nuria y se sentó en el sofá que estaba libre a la derecha de Juan pero apartado unos dos metros de donde estaba él. Juan miraba a Teresa y no la miraba precisamente con el mismo deseo que a las otras chicas. Fuí a dónde estaba Juan y me senté a su izquierda en el sofá. Entonces alcé mi brazo derecho y lo apoyé en su hombro derecho.


─¿Por qué no le dices nada? ─le pregunté. 
─No sé. ─me contestó.
─Juan tío. Con lo fácil que ligas con las demás y ¿con ella no te atreves?
─Las demás no son Teresa.

Mis amigos me suelen contar sus confidencias pero que Juan estaba enamorado de Teresa no me lo contó él por iniciativa propia, sino porque ya le había pillado varias veces mirándola de esa forma y un día se lo tuve que preguntar y de esto hace dos años. Al principio lo negó rotundamente, pero yo no paré de insistirle hasta que me lo confesó. Estaba enamorado de ella y sin embargo no paraba de ligarse a otras. En realidad Juan era tímido pero le era fácil ocultar su timidez a chicas desconocidas porque para Juan ellas no significaban nada. Pero con Teresa era diferente. No se atrevía a decirle nada, con sus veinticuatro años. De críos. Teresa se volvió a levantar pareciendo que se le había pasado la molestia y se puso de nuevo junto a Laura y Nuria que seguían la conversación sin haberse dado cuenta de que Teresa se había ido. Todo lo contrario que Juan que no podía dejar de mirarla. 

Me levanté y le di una palmadita a Juan en el hombro mientras me iba. La fiesta seguía, los grupos se fueron rompiendo y la gente mezclándose y todos se iban deshinibiendo. Víctor se había puesto a hablar con el grupo de chicas que eran amigas de Nuria y que los demás no conocíamos. José se besaba con Laura apoyados en la pared. Se habían reconciliado. Irene vino hacia mí, bailamos juntos, nos echábamos más cubalibres y la gente se movía por la casa como si fueran suya. Unos se quedaban hablando por el pasillo, Nuria la vi en la cocina con una de sus amigas que no conocíamos una vez que fui al lavabo. Cuando volví Víctor vino a mí y me contó de qué conocía Nuria a esas chicas. Esas chicas las conoció Nuria cuando pasó un año de carrera con una beca en la universidad de Santiago. 


─¿Qué Santiago? ¿de Santiago de Compostela? ¿Son gallegas? 
─Sí, sí, bueno, una de ellas es asturiana. ¡Pero que acento tienen Pablo! ─dijo estremeciéndose del gusto. 
─¿Qué? ¿Bonito? ¿Feo? 
─Muy sexy Pablo, un acento muy sexy. 

Me reí. Eché un vistazo al grupo de chicas de las que hablaba Víctor y vi a Ricardo con ellas. No perdía el tiempo. Víctor continuó hablando, explicándome que iban a visitar a una amiga suya en Granada y pensaron pasar una semana en La Mancha para visitar a Nuria y que habían venido hasta hasta aquí en tren. Eran chicas muy guapas y me extrañaba es no ver a Juan con ellas. Lo busqué por toda la sala y lo vi hablando con Teresa. Todo parecía indicar que hablaban como amigos, como siempre. No se iba a atrever hoy tampoco. Se me ocurrió de repente algo. Todos mis amigos venían a contarme todos sus problemas, sus historias y sus cosas cuando necesitaban contárselo a alguien porque sabían que no se lo contaría a nadie, pero esta vez me iba a Alemania. Tenía que encender la mecha para que Teresa y Juan acabaran juntos. Quién sabe, quizá cuando esté allí me sorprenden con la noticia de que por fin lo están.


─Víctor. ─le dije. 
─Dime.

Le hablé un poco más bajito acercándome a su oreja.


─Te quiero contar un secreto. ─le dije. Me miró sorprendido. 
─¿El qué?
─Mira hacia atrás.

Víctor miró. 


─Juan y Teresa están hablando en el sofá ¿y qué?

Alcé las cejas y las manos boca arriba como queriendo decir: '¿tú que crees?'.


─¿Están juntos?  ─preguntó sorprendido.
─No. ─¿Entonces qué? 

Me arrimé otra vez a su oreja para asegurarme de que no lo oyera nadie y le dije en voz baja.

─Juan está enamorado de Teresa. Pero no se lo digas a nadie. ─le dije. Víctor no se lo creía al principio. Insistí, él los miraba y comenzó a pensar. Con el tiempo parecía convencerse de que tenía razón al acordarse de algunas cosas. Víctor no podía guardar un secreto por mucho tiempo. Antes o después se lo contaría a alguien y para cuando Juan se enterara yo ya estaría en Alemania. Solo espero que no se enfade conmigo pero es la única forma de que Teresa se enterara de lo que Juan siente por ella. Lo hago por su bien. Con un poco de suerte no sospecha de que yo no haya dicho nada y sale todo a pedir de boca. 

Víctor me animó a hablar con las chicas. Le dije que quería estar un rato con Irene. Me insistió diciéndome que solo era para presentármelas. Accedí y fui a hablar con ellas. Lo que no sabía es que me acabaría arrepintiendo más tarde.

Fuimos y él y Ricardo me las presentaron. Iban muy bien arregladas para la noche. Estuvimos hablando un rato con ellas. Les preguntamos que habían estudiado, le hablamos sobre Nuria y les preguntamos cómo la habían conocido entre otras cosas. Eran cuatro chicas, bastante guapas, dos de ellas especialmente. Una de ellas se puso a hablar conmigo. Se llamaba Diana, era esbelta, morena de piel pálida y con unos bonitos ojos verdes. Llevaba un sencillo aunque elegante vestido azul con medias negras. Me contaba que había estudiado Derecho y que estaba de becaria en un bufete de abogados en Vigo, por ello congeniamos muy bien porque yo le conté que hasta hace poco había estado trabajando para uno y que no lo podía soportar más y que me tuve que ir, ella tampoco estaba del todo contenta pero me dijo que no se podía quejar, me preguntó sobre mis planes para ir a Alemania, sobre su idioma, le conté un poco lo que me había preparado en este último mes, lo que había aprendido de forma autodidacta antes de tomar la decisión y lo que me había ayudado un amigo mío. En cuánto vi a José Ángel le llamé para presentárselo y decirle que era él, pero no se dio cuenta ya que estaba en el pasillo y pasaba de lado a lado, pero ella por lo menos ya sabía de quién le estaba hablando. Cuando ya llevábamos un rato me sentí incómodo porque me parece que estábamos intimando demasiado. Miré a los lados buscando a Irene. No estaba. Tampoco estaban Teresa ni Laura. Ya llevaba tres cubalibres encima y aunque me los había bebido despacio me sentía bastante deshinibido, pero me encontraba en el momento perfecto en el que beber un poco más puede significar que se te vaya de las manos, aún así decidí echarme otro. Bebíamos y hablábamos, cada momento que pasaba congeniábamos más y ella me hablaba con una sonrisa coqueta. Me fijé en sus ojos mientra me hablaba, luego me fijé en su cabello y en el suave contorno de su cuello. Era preciosa. Me puse un pelín nervioso y miré otra vez hacia los lados. Irene seguía sin aparecer, pensé en ir a buscarla. Diana seguía hablándome con su dulce acento gallego, Víctor tenía razón.

De pronto sonó una canción que le gustaba a Víctor y fue a subirla algo de volumen. Me resultaba difícil escuchar a Diana. Le hice gestos para hacerla saber de que me costaba entenderla y entonces arrimó sus labios a mi oreja. Su suave mejilla rozaba con las mía hasta el punto de preguntarme si lo hacía ella a propósito. Miré a Ricardo y a Víctor entonces. Ricardo hablaba con una y Víctor estaba haciendo reír con sus bromas a las otras dos. Diana me apoyó suavemente su brazo sobre mi hombro y mientras ella me seguía hablando su mejilla ya tocaba la mía de forma ininterrumpida por lo que me dejaba claro que ya no era a propósito. Aparté mi mejilla de la suya y agarré su mano para apartar su brazo de mi hombro. Le pedí que me disculpara y le dije que tenía que ir un momento al baño que enseguida volvía.

Fui en realidad a buscar a Irene. Miré en los pasillos primero haber si estaban en algún grupo de charla. Vi que la luz de la cocina estaba encendida y me asomé. Ya antes de asomarme oí hablar a las chicas, por el tono y lo poco que pude oír me olía ya algo raro. Y en efecto, ahí estaban Teresa e Irene hablando. Al verme se callaron. Noté la mirada de Irene que se me clavaba como un puñal. Era obvio que estaba enfadada. ¿Me habrá visto cuando hablaba con Diana en el salón? Aún así me hice el loco y le pregunté:

─¿Dónde estabas? Te estaba buscando. 
─Ya. ─me soltó ella cortante y girando la cara hacia Teresa. 
─¿Qué te pasa? 
─Nada ─me contestó fríamente, cogió su bebida se tomó lo que quedaba de un trago y lo volvió a dejar con fuerza en la mesa. Era obvio que se había enfadado y también era obvio de que ella o Teresa se habían asomado o entrado al salón justo cuando Diana tenía el brazo sobre mi hombro. Tenía que decir algo en mi defensa.
─¿Estás enfadada porque estaba hablando con una chica? ¿Desde cuando es eso un problema para ti?
─Hablando... claro. ─me dijo irónicamente. 
─¿Cómo? No nos hemos liado ni nada si es eso lo que tú te piensas. 
─No. Tienes razón. No os habéis liado pero parecía no importante mucho que te sobara ¿no?

Negué con la cabeza incrédulo.


─Irene. ¡Solo me ha puesto el brazo sobre mi hombro! ─exclamé. 
─Y tú te has dejado que lo hiciera. 
─Se lo he apartado.
─Pues has debido de tardar un rato porque para cuando me había ido todavía te estaba sobando esa zorra.

Me quedé mudo. tenía toda la razón. Había tardado demasiado en apartarla. ¿Por qué? Para ser sinceros me había sentido atraído por Diana, pero si no hubiera bebido alcohol no hubiera dejado que se acercara a mí de ese modo. Pero qué excusa más patética decir que ha sido por culpa del alcohol. Simplemente acepté la reprimenda pero me quedé sin saber qué decir.


─Bueno, yo creo que me voy un momento a buscar a Nuria ahora vuelvo ─dijo de repente Teresa. Se levantó de la silla y se fue de forma apresurada.

Nosotros no dijimos nada. Nos quedamos callados un momento hasta que Irene quiso romper el silencio.


─Ya puedes estar contento ¿no?

La miré confuso por lo que me acababa de decir.


─¿Cómo? ¿Por qué?

─Cuando estés en Alemania ya estarás libre para conocer a todas las alemanas que te plazca y poder tirártelas si quieres. 

Se levantó de la silla donde se encontraba, quiso pasar por la puerta delante de mí sin ni siquiera mirarme.

─¿Qué significa eso? ─le inquirí mientras trataba de evitar que se marchara.
─¡Vete a la mierda! ─me espetó cruzando la puerta. No la perseguí.

No me podía creer lo que acababa de suceder. Me puse a reflexionar sobre todo lo que había pasado. Mirara por dónde lo mirara Irene tenía razón. Bastante nerviosa estaba ya de que me fuera a Alemania cómo encima tener que aguantar delante de sus narices que una chica se haya arrimado tanto a mí. Me parecía muy exagerada su reacción pero entendía el por qué. El problema era la incertidumbre que me había dejado, me estaba desolando. ¿Significaba eso que se acabó? o ¿solo ha sido un simple enfado? Si me hubiese querido dejar supongo que me lo hubiera dicho más claro. Supongo, es es el problema, que supongo, pero la duda me estaba ahogando. Me quedé donde estaba y me deslicé hacia el suelo apoyando mi espalda sobre la pared y quedándome sentado sobre el frio suelo de mármol del pasillo. Esperaré un rato, dejaré que pase un poco el tiempo paraque se le pase el enfado e iré a buscarla. Y ahí me quedé un rato sentado, algo mareado por el alcohol y de la alegría de hace un momento a la desolación. Y así es como se jode una noche perfecta en apenas un instante. Pensé de nuevo en Irene. No me podía ir a Alemania así. Espero que me perdone.